En la práctica la Comunicación y el Desarrollo

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En la práctica la Comunicación y el Desarrollo

En la práctica la Comunicación y el Desarrollo

Opinión por Diego Tarallo

Para describir a la comunicación en relación al cambio desde mi experiencia propongo partir de considerar que siempre existió una práctica histórica natural y no planificada. Se dio por la necesidad de movilizar alrededor de proyectos modernizadores de desarrollo. Lamentablemente, en muchos casos y en Uruguay no se produjo una comunidad de acumulación sistemática y una integración local al diálogo internacional.

En general propongo ver a la Comunicación para el Desarrollo (con muchas denominaciones como CPD, COMDES, communicacion for developement, C4D y C4SD), como la tradición que conjuga a la epistemología de las ciencias de la comunicación -con sus propias tradiciones y sus enfoques-  con la reflexión metodológica y el trabajo social de campo.  La COMDES personalmente me hace pensar las estrategias de intervención también desde distintos ejes de conocimiento:

–         naturalmente en el eje más cercano es el de las ciencias sociales, intentando por ejemplo comprender sistemáticamente al hombre en comunidad, su economía y su cultura,

–         en las ciencias humanas en arreglo a problemas de ética, derecho, ciudadanía y democracia por ejemplo,

–         en las ciencias duras para construir conocimiento, medir, codificar, planificar y leer fenómenos

–         y cerca de las tecnologías para atender demandas instrumentales profesionales.

Es circunstancia

La práctica histórica de la comunicación en relación a proyectos de cambio ocurre en diferentes momentos sociales, económicos y políticos en que han comprometido a diversos actores en modestos proyectos o grandes programas. Estos acuerdos irremediablemente expresan expectativas de movilización, audiencia y afiliación para el cambio social.

En el medio profesional uruguayo, como otros latinoamericanos, los comunicadores debemos hacer frente a la demanda de dinamizar el cambio con planificación de actividades,  metodología y herramientas prácticas que resuelven finalmente asuntos instrumentales y técnicos.  Las universidades locales no cuentan con trayectos profesionales para formación en CpD.

La comunicación -con suerte- se asocia a campañas en medios y gestión de la visibilidad de la intervención. La intención sigue siendo vehiculizar mensajes unilateralmente y proveer información operativa.

¿Quién propone este escenario? La dirección de la ejecución de proyectos de parte en la mayoría de los casos proviene de medicina, economía, agronomía e ingeniería.  Evidentemente hace falta sensibilidad y formación y existe presidencia sobre la reflexión estratégica multidisciplinar y la construcción participativa.

“El proyecto”, un hecho comunicativo

¿Quién gesta el proyecto? El abanico de instituciones y actores que se pueden identificar en un abordaje sistémico del desarrollo para un proyecto concreto nos puede remontar a la agenda global multilateral. Podemos identificar factores de la dimensión financiera global, la política regional de los bloques, la gobernanza de recursos y más abajo un esquema de representaciones que aterriza singularmente a escala nacional, local y liderazgos personales.

Como punto central de mi opinión creo que es necesario resaltar que el proceso de formulación del proyecto es -desde el comienzo- un hecho político y comunicativo polémico.

Tiene historia, política y tecnología incluida; una receta

Un factor común en las experiencias que conozco es que cualquiera sea la situación inicial y el cambio imaginado al ejecutar el proyecto, la concepción de desarrollo subyacente traerá aparejada historia, ideología y tecnología. Se pueden identificar en los marcos y planes operativos algunas recetas u hojas de ruta comunes que provienen de diversos corpus de ciencia y tienen origen político.

El nacimiento de un proyecto de desarrollo -sin pensar que sea por una conjura pérfida- es un hecho simbólico más o menos violento. Mi tesis es que los comunicadores damos asistencia -en forma consciente o no- a una negociación de sentidos sobre un hecho comunicativo “el proyecto” donde se dan grados de conciliación de expectativas que provocan cambios en uno u otro sentido.

Conciliación y apropiación; un derecho

¿Qué cambia y en qué dirección? En mi experiencia, para cada uno de los impulsores del cambio el problema y el proyecto serán diferentes: trabajar en las enfermedades de transmisión por los alimentos puede ser un planteo central que para unos involucra la visibilidad del esfuerzo presupuestal del programa; habrá quien vea por los indicadores de avance y ejecución financiera y también está quien se moviliza y debate por lo que siente acerca de su forma de subsistir y alimentar a su familia.

En función de esta dinámica de las circunstancias de proyecto es para mí central en nuestra práctica facilitar el diálogo en la conciliación general de expectativas y sentidos.  Esta dimensión ética del derecho a la comunicación es coherente con una construcción de autonomía, ciudadanía solidaria y democrática para disfrute de todos.

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