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Booktubers Uruguay, cuando los adolescentes cuentan los libros en video

Foto del escritor: Grupo Pértiga
Grupo Pértiga
hace 2 días
5 min de lectura
Booktubers Uruguay fue un emprendimiento y proyecto de Grupo Pértiga para promover la lectura entre adolescentes con el lenguaje que ya usaban, el video. Nació como idea en 2013, se convirtió en comunidad en 2014 y en 2016 llegó a una formación contratada por el Ministerio de Educación y Cultura dentro del Plan Nacional de Lectura, con el Centro Cultural de España en Montevideo como sede y aliado. Esta es su historia.

Por qué leer en video


Hacia 2013 una nueva figura empezaba a ocupar YouTube. Jóvenes que leían un libro, se ponían frente a una cámara y lo contaban a su manera, con entusiasmo, con humor y con una honestidad que ningún programa de fomento de la lectura había logrado antes. Los llamaban booktubers y sus canales juntaban miles de seguidores de su misma edad. Nos pareció que ahí había algo que valía la pena mirar con atención. Si los adolescentes ya hablaban de libros en video, el problema no era que no leyeran. El problema era que la escuela, las bibliotecas y las políticas públicas hablaban de la lectura en un idioma que ellos no reconocían como propio.



Booktubers Uruguay se propuso tender ese puente. La hipótesis era que un adolescente que tiene que contar un libro frente a una cámara lo lee de otra manera, elige qué decir, busca palabras, se mide con sus pares y, con suerte, contagia a alguien. Hacer un video sobre un libro es una forma de leer dos veces. Y para quien lo mira, es una invitación de alguien que le habla de igual a igual.


Había una segunda razón, que nos importaba tanto como la primera. La cultura digital de los adolescentes suele tratarse como un problema a controlar. Nosotros preferimos tratarla como una capacidad a cultivar. Enseñar a elegir un libro, a construir un argumento en tres minutos, a hablar frente a cámara y a publicar con cuidado es educación en comunicación, y la comunicación es el oficio de la firma.


Cómo lo construimos


Formulamos el proyecto en 2013 y en 2014 abrimos una comunidad en redes sociales para encontrar a los booktubers que ya existían en el país, conversar con ellos y ponerlos en contacto entre sí. Esa etapa, sin financiamiento, sirvió para entender qué leían, cómo producían sus videos y qué necesitaban para seguir.



En junio de 2015 presentamos la idea al Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación y Cultura. Un año después, en junio de 2016, el Ministerio convocó una reunión con motivo de ejecutar el proyecto de formación Booktubers Uruguay, con la Dirección Nacional de Educación, el Centro Cultural de España, Plan Ceibal y la Cámara Uruguaya del Libro en la mesa. El pedido fue claro y nos marcó el diseño. La propuesta tenía que ser inclusiva y atraer también a jóvenes que no se consideraban buenos lectores. En julio el Plan eligió nuestra propuesta de talleres y en agosto quedó aprobada la orden de compra que la convirtió en una formación contratada por el Ministerio.


Para ejecutarla armamos un equipo remunerado de doce profesionales de Grupo Pértiga, con coordinación ejecutiva, coordinación educativa de los talleres y producción, y montamos una gobernanza compartida entre el Ministerio, el Centro Cultural de España y la firma, con canales de trabajo en línea y un memorándum para cada evento. Una parte del equipo siguió el proyecto desde el Reino Unido desde setiembre de 2016, a cargo de la estrategia y la sostenibilidad, lo que nos obligó a trabajar de forma asincrónica y documentada antes de que eso fuera costumbre.


El diseño pedagógico tuvo tres decisiones centrales. La primera fue hacer dos pilotos y no uno, con una convocatoria abierta y otra dirigida a adolescentes de contextos críticos, entre ellos jóvenes de los Centros Educativos de Capacitación y Producción. La segunda fue incorporar a los docentes desde el primer día como observadores y coautores, para co-diseñar con ellos fichas técnicas abiertas que cualquier liceo o biblioteca pudiera reutilizar. La tercera fue el cuidado de los menores en línea, con autorización de las familias para publicar imágenes y una conversación explícita sobre qué se publica, dónde y con qué resguardos.


Qué pasó en los talleres


El primer taller se hizo el sábado 3 de setiembre de 2016 en el Centro Cultural de España, de once de la mañana a cinco de la tarde, con convocatoria abierta, almuerzo a cargo del Centro y apoyo de la Cámara Uruguaya del Libro. El segundo fue el 5 de octubre. Entre los dos pasaron unos cincuenta adolescentes, la mitad de convocatoria abierta y la mitad de contexto crítico. Trabajaron en elegir un libro, construir un guion corto, hablar frente a cámara, grabar con lo que tenían a mano y publicar.


Alrededor de los talleres se armó una red más grande de la que esperábamos. Cerca de un centenar de docentes se interesaron en replicar la experiencia y pidieron las fichas, y tras un concurso quedaron unos treinta booktubers activos publicando. Las cifras son nuestras y las decimos con la prudencia del caso, pero el movimiento fue real y se vio en las redes del proyecto, del Plan y del Centro Cultural.



«Booktubers UK» (2017), pieza de la videoteca de Grupo Pértiga.

Después de los talleres



En febrero de 2017 volvimos a reunirnos con el Ministerio y el Centro Cultural de España para pensar la continuidad, y hasta 2018 seguimos presentando propuestas, entre ellas a un ayuntamiento español, Grupo Municipal Ciudadanos, Ayuntamiento de Albacete en Mexico,Mexicali, Baja California fue adoptados y a un Centro MEC del interior del país. El proyecto no tuvo una segunda contratación y lo cerramos como etapa en 2018.


Para un proyecto que había empezado como una comunidad sin financiamiento, que una inspección escolar mexicana y un ayuntamiento español lo tomaran como referencia confirmó que las fichas abiertas hacían su trabajo.



No afirmamos que Booktubers haya cambiado los hábitos de lectura de nadie, porque no lo medimos y porque un par de talleres no cambian hábitos. Lo que sí quedó es un método probado para convocar a adolescentes desde su propio lenguaje, un modo de co-diseñar con docentes que después usamos en otros proyectos educativos, una experiencia de gobernanza interinstitucional con un ministerio, un centro cultural de cooperación y una cámara empresarial, y un primer antecedente de la firma con el Ministerio de Educación y Cultura.


Lo que aprendimos


Tres aprendizajes siguen vigentes.

  1. El primero es que la inclusión se diseña, no se declara.

  2. El segundo es que los docentes son la vía de escala. Sin fichas abiertas y sin su participación desde el inicio, la experiencia habría terminado el día del segundo taller.

  3. El tercero es que la cultura digital de los adolescentes es un punto de partida y no un obstáculo.

Diez años después, con otras plataformas y otros formatos, la idea de que los jóvenes aprenden mejor cuando producen y publican sigue siendo el centro de lo que hacemos en formación.


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