Construyendo infancia, el codiseño de una serie educativa narrada por un bebé
Entre 2018 y 2019 Grupo Pértiga produjo para Uruguay Crece Contigo, del Ministerio de Desarrollo Social, la serie educativa «Construyendo infancia, compartiendo responsabilidades», en el marco de una cooperación técnica del BID. La serie reúne un cartel en formato historieta, una cartilla y cinco videos animados sobre embarazo, lactancia, cuidados del recién nacido, crianza y alimentación. La hicimos con un método de codiseño basado en design thinking, junto a un comité técnico de Uruguay Crece Contigo y el Ministerio de Salud Pública que validó cada paso, y con un equipo de guion, ilustración, diseño, locución y animación que coordinamos desde Grupo Pértiga. Diego Tarallo dirigió el proyecto y condujo las sesiones del comité junto a Matías Castro, redactor y productor general, y Eugenia Brin, diseñadora de Grupo Pértiga, con las ilustraciones de Óscar Scotellaro y la interpretación y la locución de Analía Torres. Este es el relato de los pasos que dimos, de cómo propusimos investigar y validar, y de lo que el proceso dejó.
El encargo
Uruguay Crece Contigo es la política de protección integral a la primera infancia del Ministerio de Desarrollo Social. En julio de 2018 llamó a cotizar el diseño, la ilustración y la diagramación de materiales educativos sobre embarazo, lactancia, cuidados del recién nacido, crianza y alimentación, en versiones impresas y animadas, para las salas de espera del sistema de salud y los espacios comunitarios. Las piezas tenían que estar en línea con los Objetivos Sanitarios Nacionales 2020 del Ministerio de Salud Pública, servir a toda la población en el sistema público y en el privado, y dar continuidad a la línea editorial que UCC ya tenía. El trabajo se financiaba con una cooperación técnica del BID para fortalecer las políticas y programas de primera infancia en Uruguay.
UCC nos convocó en octubre. Al confirmar, Diego pidió trabajar con metodología ágil y de design thinking y alternar encuentros presenciales y virtuales, y UCC respondió que podía trabajar así sin problema. En la primera reunión, a fines de noviembre, el equipo de UCC nos contó que venía de un proceso de al menos cuatro años de sensibilización e investigación, que sus materiales se pensaban para durar mucho tiempo y que quería tener las piezas en mayo, el mes de la primera infancia. El contenido técnico ya estaba trabajado y validado por el Ministerio de Salud Pública. Nuestro papel era lograr que la narrativa fuera accesible y comprensible para todos, de modo que las familias pudieran apropiarse de ella.
El equipo de Grupo Pértiga combinó oficios distintos. Diego Tarallo dirigió el proyecto, diseñó el método y facilitó el comité. Matías Castro, redactor y productor general, escribió los guiones y los textos, llevó el día a día de los envíos a UCC y coordinó la producción de los videos. Óscar Scotellaro, ilustrador de Grupo Pértiga, creó los personajes y las ilustraciones que después se animaron. Eugenia Brin, diseñadora de Grupo Pértiga, hizo el arte y la diagramación final junto a Diego, preparó los originales de imprenta y gestionó los derechos de las ilustraciones. Analía Torres, actriz, directora y profesional de la comunicación de Grupo Pértiga, hizo la interpretación y la locución de los cinco videos.

El método, en clave de design thinking
El design thinking es, en la definición de Tim Brown, de IDEO, un enfoque de la innovación centrado en las personas, que usa las herramientas del diseño para integrar lo que la gente necesita, lo que es posible y lo que una organización puede sostener. En este encargo eso se tradujo en tres preguntas que volvían en cada decisión, si la pieza era deseable para las familias, viable para UCC y el Ministerio de Salud Pública y factible con el tiempo y el presupuesto de la consultoría.
Lo trabajamos como codiseño. Elizabeth Sanders y Pieter Jan Stappers lo describen como creatividad colectiva aplicada a lo largo de todo el proceso de diseño, con personas que no son diseñadoras trabajando junto al equipo de diseño. En este caso las técnicas y los técnicos de UCC y del Ministerio de Salud Pública fueron codiseñadores de las piezas, con voz en la historia, los personajes y los textos, además de validar los contenidos.
El proceso recorrió los modos que propone la d.school de Stanford. Empatizar fue
escuchar a UCC, leer los materiales que ya existían y pensar en la sala de espera y en quien está sentado en ella.
Definir fue acordar el propósito de cada pieza y un punto de vista, el del bebé, con la corresponsabilidad como eje. Idear fue abrir alternativas de formato, de narrador y de estética, como la historieta o un viaje único del bebé por todas las piezas.
Prototipar fue mostrar temprano, con personajes y tiras en lápiz, el cartel completo en versiones sucesivas, maquetas impresas y un video piloto.
Evaluar fue someter cada prototipo al comité y a las devoluciones escritas,
y proponer la prueba con usuarios en una sala real.
El doble diamante del Design Council de Reino Unido ayuda a leer el ritmo del trabajo. Cada diamante abre y cierra, primero se diverge para explorar y después se converge para decidir. Abrimos con muchas ideas de personajes, de formatos y de usos, y el comité ayudó a cerrar en cada sesión. El pliego pedía quince piezas impresas, y la convergencia terminó en dos, con una función clara cada una.
Cada pieza tenía que ser deseable para las familias, viable para las instituciones y factible con el tiempo y el presupuesto disponibles.
Una forma de trabajo acordada desde el comienzo
En esa primera reunión acordamos las reglas de juego, un calendario con fechas claras para comprometer a cada participante, reuniones presenciales para validar lo importante e iteraciones breves para resolver el resto a distancia. Cada pieza iba a empezar con un fin en mente, el de la campaña y el suyo propio, y se iba a justificar ante todas las partes partiendo del porqué, para ir después al cómo y al qué. Las objeciones se iban a traducir a términos de narración y de estética, porque un «no me gusta» sin traducir no le da al equipo creativo nada con qué trabajar. La aprobación iba a quedar en manos de puntos focales con representatividad y poder de decisión.
Un «no me gusta» sin traducir no le da al equipo creativo nada con qué trabajar.
En una videollamada a principios de diciembre propusimos cómo organizar las decisiones con una figura que se usa mucho en los organismos multilaterales. El equipo de UCC era el primer anillo, y a su alrededor proponíamos un segundo, un comité técnico-creativo de cinco a siete personas con miradas distintas, de salud, educación, bienestar social y comunicación, nombradas por sus direcciones. Pedimos que fueran siempre las mismas personas y que tuvieran voto, de modo que lo que el comité aprobara quedara aprobado en sus instituciones.
La conformidad sobre una pieza de comunicación es intersubjetiva, cada uno llega con expectativas distintas sobre qué se dice, cómo se dice y cuánto dura, y se construye encuentro a encuentro. Previmos cinco sesiones, al menos una presencial para crear confianza y memoria de grupo, con la información enviada antes para que cada encuentro sirviera para deliberar. Esa legitimidad era la que después iba a permitir defender las piezas.
Lo llamamos comité por similitud con los de la calidad total, grupos estables que se reúnen con regularidad para mejorar un proceso con quienes lo conocen. Por UCC lo integraron la directora de la División de Protección Integral, pediatra y profesora agregada de Pediatría en la Facultad de Medicina, la referente de UCC para la consultoría, la referente de Comunicación de la Dirección Uruguay Crece Contigo y el equipo técnico a cargo del seguimiento y de la articulación con el Ministerio de Salud Pública. Por el Ministerio de Salud Pública participaron técnicas que revisaron los contenidos en cada ronda.
La conformidad sobre una pieza de comunicación es intersubjetiva y se construye encuentro a encuentro.
En esa misma reunión pusimos el foco en el uso antes que en el objeto. Nos preguntamos cuántas salas de espera tienen pantalla y qué pasa en ellas, qué hace la gente con un material impreso, dónde se exhibe y cuál es la realidad detrás, y cuánto tiempo mira alguien un video en una sala, que rondaba entonces los 30 a 40 segundos. UCC planteó que los videos iban a tener otros usos además de la sala de espera y propuso una duración intermedia, entre los 40 segundos y los dos minutos. Para cada pieza la pregunta era qué trabajo iba a hacer por nosotros, si informar, formar o cambiar prácticas, y dónde se iba a usar, una pregunta emparentada con la idea de los «trabajos por hacer» de la teoría de la innovación. Nos comprometimos a aportar evidencia técnica para cada decisión, y las decisiones fueron siempre de UCC.
El plan de trabajo, entregado el 12 de diciembre, ordenó todo esto en cinco fases por quincenas entre diciembre y abril, incepción, prototipado, producción, validación y publicación. La incepción incluía integrar el equipo, nivelar conocimientos y hacer benchmarking, y el comité iba a trabajar con categorías de la comunicación para el cambio y a discutir casos y evidencia de campañas. El enfoque elegido fue el del entretenimiento educativo, que Arvind Singhal y Everett Rogers definen como el diseño deliberado de mensajes que entretienen y educan a la vez, para aumentar el conocimiento sobre un tema, generar actitudes favorables, mover normas sociales y cambiar comportamientos. Parte de cómo nos enganchamos a jugar con ideas nuevas, y funciona mejor que aleccionar. Para coordinar propusimos reservar la tercera semana de cada mes para las sesiones, y trabajar entre una y otra colaborando en forma asincrónica en Slack.

Investigar y validar
El plan previó validar en tres niveles, el técnico-político a cargo del comité, el atractivo estético de las piezas y su comprensión y uso, con ensayos empíricos de los prototipos en los lugares donde iban a estar y con técnicas de pensamiento visual y codiseño. También previó tomar en cuenta las preferencias de cada audiencia por soportes, dispositivos y redes sociales al definir la extensión y el formato de las piezas.
La investigación empezó por lo que ya existía. UCC nos compartió las guías y normas validadas por el Ministerio de Salud Pública, de la guía alimentaria y la norma nacional de lactancia a las guías de alimentación complementaria y de preparados para lactantes, junto con la «Guía para el buen comienzo», la guía «Crecer», la línea editorial e ilustraciones que había desarrollado la Escuela Universitaria Centro de Diseño, el tarjetón de sueño seguro y el calendario de controles del recién nacido. Revisamos las referencias de programas similares de Colombia, la principal para UCC, de Chile y de Perú, y videos de UNICEF sobre desarrollo infantil, y propusimos sumar experiencias de cooperación sur-sur. Las animaciones colombianas eran simples y de bajo costo y mezclaban una estética amable con datos infográficos, parecidas a las que el Estado solía usar en Uruguay.
Para las sesiones propusimos herramientas de codiseño, llevar una historia posible y contarla, imprimir las viñetas una por hoja A3 para que el comité anotara alrededor lo que quería lograr con cada una, e imprimir el cartel en tamaño real para trabajarlo con post-its. Entre sesión y sesión enviábamos demos con preguntas concretas, y UCC y el Ministerio de Salud Pública las devolvían comentadas por escrito, en documentos y en PDF anotados. Cada versión nueva respondía punto por punto, con marcas de qué se había corregido y por qué, y con argumentos cuando proponíamos mantener algo.
La prueba con usuarios estuvo en el plan desde el principio. En la reunión de diciembre dijimos que en algún momento había que ir a una sala de espera a ver si las piezas funcionaban y conversar con quienes las vieran. En marzo, con el cartel casi listo, propusimos plotear un prototipo en tamaño real y probarlo con usuarios de una policlínica, para detectar barreras, ambigüedades o dificultades antes de imprimir.
Cómo se hicieron las piezas
La historia
La idea de la historieta apareció en la reunión de diciembre. El cartel grande podía maquetarse como una historia en cinco tiras, una por tema, que se leyera de corrido o tira por tira, y el lenguaje del cómic permitía combinar texto, datos, diálogo, personajes y movimiento. La primera sesión del comité, el 18 de diciembre, la adoptó y fijó reglas que iban a atravesar todas las piezas, no cargar a la mujer y hablar de corresponsabilidad, tratar la lactancia sin idealizarla ni medicalizarla y mostrar que sus dificultades tienen solución, empezar por lo impreso y animar recién con eso validado, y hacer bajar la información en cascada de una pieza a otra en lugar de repetirla.
En el plan habíamos propuesto darle el protagonismo al cigoto, al feto y al bebé, para no reforzar estereotipos y para ordenar las prácticas de crianza alrededor de sus necesidades. Matías Castro exploró una primera versión de esa idea, un solo viaje del bebé a lo largo de las cinco tiras y los cinco videos, con los adultos y el equipo de salud como personajes secundarios, y planteó las preguntas que abría, cómo darle voz al feto sin atribuirle una conciencia que no tiene en las primeras semanas, cuántos bebés y qué familias mostrar, y hasta dónde llevar la representatividad. La versión final conservó al bebé como narrador de cada tira, que habla desde un círculo, primero desde la panza y después en cada etapa. «¡Bienvenidos a mi vida dentro de la panza!», arranca la tira del embarazo, y en cada revisión UCC pidió cuidar que siempre hablara el bebé.
Que hable el bebé ordenó los mensajes alrededor de sus necesidades y permitió repartir las responsabilidades sin cargar a la madre.

Con la diversidad hicimos un acuerdo explícito. Abordar a la vez toda la agenda de derechos no era posible, porque los mensajes compiten entre sí y se neutralizan, y preferimos tener fundamentos sólidos para defender cada pieza. Los personajes principales iban a ser dos familias, una con madre y padre y otra con dos madres, con sus bebés, una doctora y un doctor, y la diversidad iba a estar presente en los personajes secundarios y en los ambientes, sin quitarle el centro al bebé.
Los personajes
En diciembre Óscar Scotellaro bocetó las primeras ideas de personajes y actitudes. Después de la sesión con el comité los reelaboró, junto con la paleta, para acercarlos a la «Guía para el buen comienzo», un material anterior de UCC, de modo que las familias reconocieran que les hablaba la misma institución. En la sesión se acordó mostrar gente común, real, «no todos muy flacos». Desde la primera reunión se había hablado de una paleta más viva, y la propuesta fue salir de los tonos pastel que dominan las salas de espera para que las piezas se destacaran en ese entorno.
Las rondas
A partir de febrero trabajamos por rondas, y cada ronda fue una iteración. Los primeros prototipos fueron de baja fidelidad, dibujos en lápiz y textos provisorios que se podían cambiar rápido y sin costo, para discutir la historia antes que la terminación. El 1 de febrero enviamos la demo de los personajes y de la primera tira, y el 15 de febrero, el 20 de febrero y el 7 de marzo, tres versiones sucesivas del cartel completo. Las rondas se cruzaron con tres sesiones del comité, en enero, febrero y marzo, y con comentarios escritos de UCC y del Ministerio de Salud Pública, y cada demo nueva llegaba con las respuestas marcadas sobre los dibujos.
Las devoluciones mejoraron el contenido. En la primera demo el feto describía el embarazo como «una fiesta de nueve meses», y una de las revisoras señaló que muchas veces no se vive así. La viñeta del ácido fólico pasó a recomendarlo desde antes del embarazo y sumó el hierro, y se suavizaron indicaciones demasiado específicas para una población tan amplia, como el pan negro o hacer siempre las cuatro comidas. La viñeta «De a dos es mejor» pasó a llamarse «Entre todos es mejor», para que la corresponsabilidad incluyera al entorno familiar y laboral además de la pareja.

Los dibujos se ajustaron con el mismo cuidado. Después de la sesión del 19 de febrero la madre que esperaba a que le sirvieran pasó a comer en la mesa, en una postura activa. El médico que señalaba pasó a dialogar con la madre. Se sacó la almohada de la cama del bebé, como piden las recomendaciones de sueño seguro, y la taza de café que el padre tenía cerca del bebé pasó a ser un par de lentes. Una viñeta del embarazo sumó pescado entre los alimentos, y la de la llegada del bebé, el morral del set de bienvenida. Cuando un pedido dejaba una viñeta casi vacía, lo decíamos y proponíamos mantener el texto. Por nuestra parte cuidamos el tono, con afirmaciones que dieran un propósito antes que órdenes, y al devolver los textos de la cartilla Diego anotó que había bajado «un poco el tono prescriptivo».

El color y la diagramación
Con los textos y los dibujos acordados, Óscar Scotellaro pasó al color y Eugenia Brin y Diego diagramaron el cartel y la cartilla. El título de la serie lo propuso UCC en abril, a partir de pautas que habíamos sugerido en marzo, titular desde las emociones, el afecto y la responsabilidad, sin imperativos, y evitar palabras que asociaran la pieza a un plan o a una administración en particular, para que el material pudiera durar más allá de los cambios de conducción. Los textos de apoyo de la cartilla los propuso UCC y Diego los revisó.
El cartel quedó en 130 por 90 centímetros para ploteo, con las cinco tiras y sus treinta viñetas. La cartilla es una hoja A3 doble faz que se pliega, con la historieta completa en una cara y en la otra la tapa, los textos de apoyo de cada tema y las leyes que protegen el embarazo, el parto y la lactancia. La primera entrega, el 3 de junio, se presentó en maquetas que preparó Eugenia Brin, y el 4 de julio entregamos los originales editables en Illustrator, PDF y JPG, con una nota sobre los derechos de las ilustraciones. UCC confirmó la recepción el 23 de julio.

Las animaciones
Desde la reunión de diciembre pensamos las cinco animaciones como una sola historia, con los mismos personajes atravesando la crianza, y tan visuales como fuera posible, con carteles y globos de texto, porque en una sala de espera no siempre hay sonido. Matías Castro escribió los guiones literarios a partir de las tiras ya validadas, en una versión extendida y otra corta, en línea con la idea de la primera reunión de tener versiones breves para redes sociales. La quinta sesión del comité, en junio, los revisó, y UCC escribió después que había sido «muy efectiva». La animación les dio movimiento a las ilustraciones aprobadas de Óscar Scotellaro, con música y con la interpretación y la locución de Analía Torres. Cada video abre con el título de su tema y lleva palabras fuerza sobreimpresas. Los videos se produjeron de a uno, el del embarazo primero y el de la lactancia después, y Matías Castro coordinó cada entrega con UCC.
Al ver el piloto, en agosto, la referente de UCC escribió que «las ideas fuerzas le dan mayor claridad», y en setiembre, con los cinco videos, que estaban «más dinámicos en los movimientos». La versión final llegó a fines de setiembre, UCC pidió además una versión solo con música, y el 2 de octubre de 2019 dio por cerrada la consultoría.
Dos piezas, dos trabajos
La estrategia fue multinivel desde la primera sesión con el comité. En un primer nivel, de alfabetización, hacía falta material gráfico que ayudara al médico a explicar. En otro, piezas que circularan y promovieran la conversación entre las personas y las llevaran a consultar al sistema de salud, una necesidad que atraviesa todos los niveles socioeconómicos.
En marzo, con la historieta encaminada, Diego escribió un memo para recapitular lo acordado y proponer cómo se podrían usar las piezas en los niveles nacional, sectorial, organizacional y personal.
El cartel trabaja en el espacio público, en la sala de espera de un centro de salud o en un centro CAIF, para sensibilizar y, si algo no cierra, provocar una conversación con quien atiende.
La cartilla es una herramienta para el encuentro entre quien trabaja con las familias, sea personal de salud, docente, tallerista o trabajador social, y la familia misma.
La historieta permite conversar tema por tema,
y el dorso es un ayuda memoria con lo que conviene mencionar en cada tema y las leyes de referencia.

El memo propuso también concentrar el esfuerzo. El pliego pedía un folleto para que cada familia se llevara a su casa, y planteamos nuestras dudas sobre la eficacia de distribuir 50.000 ejemplares al año con tanta información, cuando lo que llega con el set de bienvenida ya es difícil de asimilar. Propusimos dosificar, con un folleto que funcionara como índice del material en formato digital mediante códigos QR y que remitiera a la línea gratuita del MIDES. «Menos es más», escribió Diego. El trabajo terminó concentrado en un cartel que integra los cinco temas y en una cartilla.
La reflexión que dejó el proceso
El mismo memo de marzo incluyó unos apuntes con foco en el impacto. El audiovisual «Sueño seguro» legitimaba la cuna como solución, pero no preparaba a quien trabaja con las familias para hablar de los riesgos del colecho, y había videos de especialistas que iban en esa línea sin el formato, la extensión ni el orden de una lista de reproducción. La biblioteca digital de Ceibal podía alojar una sección de UCC. Como referencia de impacto citamos la caja cuna finlandesa, valorada tanto por su uso como por su sentido sociocultural.
La conclusión fue que a la solución le faltaba un eslabón para funcionar como sistema, y que el diseño tenía que mirar el servicio completo además de las piezas. Propusimos un diseño social de la intervención que conectara estos materiales en una estrategia de medios integral y de transformación en varios niveles. Lo inmediato y poco costoso era un sitio web y una aplicación móvil de apoyo para quienes trabajan con las familias, con un mecanismo de formación de formadores y un curso autoadministrado con certificado. Lo presentamos como una siguiente generación del proyecto. El memo cerraba con una idea sobre la validez de las piezas, que dependía de que cada integrante del comité defendiera en su institución el proceso técnico, multidisciplinario e interinstitucional en el que se habían negociado.
A la solución le faltaba un eslabón para funcionar como sistema.
Una forma de trabajo coconstruida
Este método funcionó porque el equipo de Uruguay Crece Contigo lo hizo propio. Desde la primera reunión se mostró abierto a nuestras propuestas, convocó al comité, abrió sus agendas a las sesiones y consolidó en cada ronda las devoluciones de dos instituciones, y así construyó con nosotros una forma de trabajo integrada. Las técnicas y los técnicos de UCC y del Ministerio de Salud Pública pusieron la sustancia, con su conocimiento de la evidencia y de la realidad de las familias, y lo hicieron con un diálogo constructivo y generoso, que corregía con precisión y reconocía lo que funcionaba. «Gracias por el compromiso que están teniendo con este trabajo», escribió la referente de UCC para la consultoría en diciembre de 2018, y después de la quinta sesión agradeció una reunión que «fue muy efectiva».
Sentimos que esta es una de las formas en que todos cuidamos cada trabajo y nos comprometemos totalmente con él, porque para Grupo Pértiga siempre son causas sensibles.
Para Grupo Pértiga, cada trabajo es una causa sensible.
Lo que queda
El trabajo dejó a UCC una serie con identidad propia y personajes seriados, vinculados a sus materiales anteriores, que pueden volver en piezas nuevas. Con ellos quedan un banco de 33 ilustraciones en capas y los originales editables del cartel y la cartilla, con los derechos gestionados y la autorización al MIDES para usarlos en los formatos entregados, de modo que se pueden reimprimir y adaptar sin depender de nosotros. Los contenidos quedaron validados por el Ministerio de Salud Pública, y las cinco animaciones, hechas con las mismas ilustraciones, mostraron que ese banco se puede reutilizar. El método también queda, un comité que decide, rondas de demos con devoluciones escritas, criterios explícitos para cada objeción y una hoja de ruta para la etapa siguiente.
Lo que aprendimos
El proceso nos dejó siete aprendizajes que seguimos aplicando cuando codiseñamos materiales con instituciones públicas.
La conformidad se construye. En el codiseño, quienes van a sostener una pieza participan en hacerla. Por eso pedimos referentes únicos, con voto y con la información en la mano antes de cada sesión, como en los comités de la calidad total. Cuando quien está en la mesa puede decidir por su institución, lo acordado queda acordado.
Hay que traducir los «no me gusta». La crítica de diseño sirve cuando tiene criterios. Pedimos que cada comentario se expresara en términos de narración o de estética, y así una preferencia se volvió una instrucción de diseño. «El médico dialoga en lugar de señalar» o «la madre a la mesa, en una postura activa» son devoluciones con las que un ilustrador puede iterar en la ronda siguiente.
Conviene pensar desde el uso. Empatizar es entender el contexto en el que una pieza va a vivir. Antes de definir un formato preguntamos dónde iba a estar cada pieza, cuánto tiempo la iban a mirar y qué trabajo tenía que hacer. De esas preguntas salieron un cartel que sensibiliza en la sala de espera, una cartilla que acompaña la conversación de quien trabaja con las familias y videos que se entienden sin sonido.
La voz la tiene quien está en el centro. En el diseño centrado en las personas, definir el punto de vista es una decisión de fondo. Que hable el bebé ordenó los mensajes alrededor de sus necesidades y permitió repartir las responsabilidades entre la familia, el entorno y el Estado sin cargar a la madre. Elegir quién narra es una de las decisiones más fuertes de una pieza educativa, y vale la pena discutirla con tiempo.
Los materiales públicos tienen que durar. Diseñar para una política pública es diseñar para todo su ciclo de vida. UCC pensaba sus materiales para muchos años, y eso pide títulos y palabras que no queden atados a una gestión ni a un plan en particular. Cuidar el lenguaje es también una forma de cuidar la inversión pública.
Una pieza sola no es una estrategia. El pensamiento de diseño mira el sistema en el que vive el objeto. Un cartel y una cartilla rinden más dentro de un servicio que incluya a quienes trabajan con las familias, su formación y los canales digitales. Proponer el eslabón que falta, aunque exceda el encargo, ayuda al cliente a ver la etapa siguiente.
El método también es un entregable. Prototipar, iterar y validar con otros deja capacidades instaladas. Además de las piezas, UCC se quedó con un banco de ilustraciones, originales editables con los derechos resueltos y una forma de decidir que puede repetir. Lo que queda después de una consultoría también se diseña.
Créditos
Uruguay Crece Contigo (Ministerio de Desarrollo Social) y Ministerio de Salud Pública, contenidos, codiseño y validación, con financiamiento del BID.
Matías Castro, redacción, guiones y producción general.
Óscar Scotellaro, personajes e ilustraciones.
Eugenia Brin, diseño, diagramación, originales de imprenta y gestión de derechos.
Analía Torres, interpretación y locución de los videos.
Diego Tarallo, dirección del proyecto, diseño del método, facilitación del comité técnico y diagramación.
Fuentes
Archivo de Grupo Pértiga sobre el encargo de Uruguay Crece Contigo (Solicitud de Cotización N.º 6532/2018 del MIDES), con el pliego (julio de 2018), la propuesta, la correspondencia de aceptación (octubre de 2018), los memos de las reuniones con UCC del 22 de noviembre y el 7 de diciembre de 2018, el plan de trabajo (12 de diciembre de 2018), la presentación del proceso de validación y el memo de la primera sesión del comité (18 de diciembre de 2018), las demos de personajes y del cartel con los comentarios de UCC y el Ministerio de Salud Pública (febrero y marzo de 2019), el memo de recapitulación y estrategia (marzo de 2019), los guiones y textos, los artes finales (julio de 2019), el borrador del estudio de caso (2020) y la correspondencia con UCC hasta el cierre (octubre de 2019). Ficha pública de la cooperación técnica del BID UR-T1137 «Fortalecimiento de las políticas y programas de primera infancia en Uruguay». Sobre el método, la definición de design thinking de Tim Brown, en IDEO; el doble diamante del Design Council; los modos del design thinking de la d.school de Stanford; Elizabeth Sanders y Pieter Jan Stappers, «Co-creation and the new landscapes of design», CoDesign, 4(1), 2008; y Arvind Singhal y Everett Rogers, «The status of entertainment-education worldwide», 2004.





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